Antropología de Marx

Marx concibe al ser humano como inmerso en una vida social humana, donde el trabajo es colectivo y genera una forma de vida. Somos seres activo-productivos y es en el trabajo donde nos socializamos. Es por esto que nuestro ser dependerá de las circunstancias socioeconómicas.

Para Marx la verdadera causa de la alienación es la economía. El hombre no es dueño del fruto de su trabajo, sino que es alienado de este por el capitalista. Al alienar el trabajo del hombre, se aliena al hombre. Esta alienación significa la explotación del hombre sobre el hombre. Toda alienación tiene una base económica y social. De la alienación económica dependen todas las demás:

–  La alienación social: se da en la sociedad en forma de lucha de clases, que nace de la explotación del proletariado por parte de la empresa capitalista.

–  La alienación política: se manifiesta en la separación entre sociedad civil y Estado. El Estado liberal favorece a la clase dominante.

–  La alienación filosófica e ideológica: es una falsa visión de la realidad.

– La alienación religiosa: es una justificación mística de la situación económicamente reinante. La religión es el consuelo ficticio del pueblo y un medio de opresión real. Proyecta al hombre a un mundo ficticio en el que todos sus problemas serán resueltos, alejándolo del real, lo que desemboca en una actitud de aceptación y sumisión del sufrimiento en esta vida. Marx considera a la religión “el opio del pueblo”.

 En El Capital Marx concretará cómo el excedente de trabajo es el elemento crucial en la dominación capitalista. El trabajador no se realiza en su trabajo, sino que se encuentra explotado física y mentalmente y pertenece al empresario, que paga un sueldo miserable por el esfuerzo del trabajador. Así que es necesario cambiar el sistema capitalista por otro en el que el trabajador se realice en su trabajo y sea dueño de su producto, y este es el sistema comunista, en el que el producto de su trabajo pertenece al trabajador.

 Por otra parte, dentro de la filosofía de Marx, encontramos el término conciencia de clase, que puede esquematizarse en cuatro niveles: económico (trabajadores frente a explotadores), sociológico (conciencia de pertenecer al grupo oprimido), político (la conciencia revolucionaria) y cultural (conciencia como resultado de un proceso de formación).

 Marx y Engels proclamaban la inminencia de la revolución en la sociedad industrial. Pero esta revolución no se produjo de forma inminente y cuando se produjo lo hizo de forma inesperada, y no en los países industrializados sino en una Rusia que presentaba estructura medievales.

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