Immanuel Kant

Immanuel Kant (1724- 1804),   fue un filósofo alemán nacido en Königsberg (actualmente conocido como Kaliningrado, Rusia), considerado como uno de los pensadores más influyente de la edad  moderna.

Kant se educó en el pietismo (influencia materna) y estudió en Collegium Fredericianum y en la Universidad de Königsberg. En la escuela estudió a los clásicos y en la universidad, física y matemáticas. Tras la muerte de su , tuvo que abandonar sus estudios universitarios y ganarse la vida como tutor . En 1755, ayudado por un amigo, volvió a cursar nuevamente sus estudios y obtuvo el . Kant fue profesor de la universidad durante 15 años, y dio conferencias de ciencias y matemáticas, para llegar poco a poco a tratar sobre todas las ramas de la filosofía.

Aunque sus conferencias y escritos durante este periodo le dieron reputación como filósofo original, no se le concedió una cátedra en la universidad hasta 1770, cuando se le designó como profesor de lógica y metafísica. Durante los 27 años siguientes continuó dedicado a su labor. Las enseñanzas religiosas nada ortodoxas de Kant, que se basaban más en el racionalismo que en la revelación divina, le crearon problemas con el Gobierno  de Prusia y en 1792 Federico Guillermo II, rey de esa nación, le prohibió impartir clases o escribir sobre asuntos religiosos. Kant obedeció esta orden durante cinco años, hasta la muerte del rey, y entonces se sintió liberado de su obligación. En 1798, ya retirado dedar clases en la universidad, publicó un epítome donde se contenía una expresión de sus ideas de carga religiosa. Murió el 12 de febrero de 1804.

En cuanto a su complexión y personalidad ,podemos decir que la rutina lo caracteriza.

Kant era de mediana estatura. Su pecho estaba hundido, como se ve en algunos de los retratos que se conservan.

Tenía una  frente ancha y arqueada y una penetrante mirada de sus ojos azules. Tenía el pelo rubio rubio, y todos sus sentidos se mantuvieron muy despiertos hasta el final de su vida. Su voz era débil, aunque en todo momento mostraba una tremenda energía

Tenía una  memoria privilegiada que conservó en sus últimos años donde recitaba largos pasajes de autores latinos y alemanes. A esta memoria, hay que sumarle su  carácter mecánico, se asociaba otra memoria lógica, vigorosa. Una hazaña curiosa relacionado con esta metodicidad es que

Se dice de que era de costumbres tan regulares que los habitantes de Königsberg aprovechaban su paso por determinados lugares para poner en hora sus relojes.

Una tarde, Kant seencontró con que el reloj de su casa se había parado. Era evidente que su criado, que tenía el día libre, se había olvidado de darle cuerda. El  filósofo no se atrevió a ponerlo en hora porque su reloj de bolsillo estaba en reparación, y no tenía modo de saber la hora exacta. Seguidamente Kant fue caminando hasta la casa de su amigo Schmidt, un comerciante que vivía a un par de kilómetros de su casa. Al entrar en la casa de su amigo se fijó en la hora que marcaba un reloj de pared que se situaba en el pórtico.

Tras pasar algunas horas en casa de Schmidt, Kant se fue y regresó a su casa por el mismo camino por el que había venido. Paseaba, como siempre, con el mismo paso constante y regular que no había cambiado en veinte años. No tenía la menor idea de cuánto había tardado en hacer el camino de regreso, pues Schmidt se había mudado recientemente y Kant no había cronometrado aún el trayecto. Sin embargo, apenas llegó a su casa, puso el reloj en hora. ¿Cómo pudo saber Kant qué hora era exactamente?

Kant le dio cuerda a su reloj antes de salir, así que al regresar pudo de una ojeada saber cuánto tiempo había estado ausente. De este tiempo restó el que había pasado con Schmidt (que pudo calcular observando la hora de entrada y de salida en el reloj de la casa de Schmidt). De esta forma supo el tiempo total que había estado caminando. Como regresó por el mismo camino y a la misma velocidad, dividió por entre dos el tiempo total que estuvo caminando, averiguando así cuánto tardó en regresar a casa. Sumando esta cantidad con la hora de salida de la casa de Schmidt, consiguió saber a qué hora llegó a casa y, por lo tanto, poner dicha hora en su reloj. Han dado la respuesta exacta: Mito, Ciclario, Manu y alguno más que no ha escrito. Gracias a todos por colaborar.

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